La ballena

 

Una letal ballena

Por el océano se traga

Islas y continentes

Enteros.

Hay en su piel

Escamas de hormigón armado

Y tiene un corazón de metal.

 

Dentro de la ballena

Reina la noche

Y el mundo

Ya no es mundo

Sino estómago.

 

No podemos salir de aquí

Y la gente dice

Que este es el mundo.

Se elaboran doctrinas

Y leyes

Y ciencias y filosofías

Para ocultar la noche

Y sus efectos

Y comprenden al día

Como un tono más

De la penumbra.

 

Todo aquél que hable

De nocturnidad

Se ejecuta de inanición,

De sed,

De locura y exclusión.

 

Los ácidos gástricos

Están corroyendo

El suelo de estas

Islas totales,

Pero todo aquél que nombre

La corrosión,

El fin, 

La mentira de la noche

Y la inminencia

De la digestión

Es recluido,

Desgarrado, exterminado,

Desterrado, violado,

Apedreado, crucificado

Y colonizado.

 

Yo sé que estamos

En el estómago

De una ballena,

Pero como todos

Debo vivir como si el sol

Aún lamiera mi cuerpo.

No. Yo no estoy fuera.

Debo gritar

Para que resuene en estas tripas

Que todos estamos

En esta danza ácida, reclusos

Y aunque signifique abandonar

Nuestras piedras,

Deberíamos, aunque no pueda ser

De destripar y desgarrar las entrañas

De este animal

Y abrirnos camino

A través de nuestra muerte

Hasta afuera.

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Historia de los pasos

 

A cada paso

En el misterio

Se le yergue

Una piedra:

Nace el descubrimiento.

 

La marea de idas

Y de vueltas aniquilan

La vida

Y espantan habitantes.

Nace la costumbre.

 

El vaivén busca

El corte más limpio,

Más muerte genera,

Menos espacio

Entre la salida y la vuelta:

Nace el atajo.

 

El trayecto es ya robótico

Se olvida el paso.

Se cambian las piedras

Y llega el adoquín.

Nace la senda.

 

Los caminantes acinados

En un corredor de muerte

Marchan del origen al destino

Matándose entre ellos,

Sin espacio para respirar;

Ya no existe el mundo alrededor:

            Nació el camino,

            La civilización

            Ha nacido.

Disculpas

 

Lo siento, madre,

No he venido

Aquí a masticar

Y crecer

Y beber y sobrevivir;

Yo vengo a dar mi boca

A la inutilidad:

Son mis dientes

Solo para construir edificios

En los que ningún humano viva

Y todos quepan.

 

Discúlpenme, mis buenos amigos,

No he venido

Para caminar y en simbiosis

Conquistar el mundo;

Yo soy un deambulador

Y no conozco más dirección

Que la de la entropía.

 

Perdonen también,

Mis amantes,

No vine para instaurar

Obeliscos eternos:

Estoy aquí

Amando la tierra,

Enamorado de cada hormiga…

Ámenme e inmólense

En mí,

Pues solo de la muerte se vive.

 

Sepan disculparme,

Sapientes aliados,

Combatientes de todas partes,

Pero yo no alzaré la voz

Entre la algarabía:

Me fracturaré

La garganta

Como el espejo

Y será para las personas

Mi grito fractal.

 

Perdóname, cama mía,

Pero soy un vagabundo

Que siembra y recoge

La biografía de la calle.

 

Perdóname, niño inocente,

Te he desgastado el nombre,

Pero no hemos venido

Para quedarnos

Ni para cumplir sueños:

Hemos venido

A desafiar a la vida,

A descolgarle su muerto,

Hemos venido como el otoño

A morir

Y dar carne

Y transición

A otras estaciones.

           

            Discúlpenme todas:

            Yo he venido

            A fracasar por toda la humanidad.

En el márgen

 

Estar en el margen

Es estar en contra,

Es provocar la hostilidad

De la anaconda-mundo,

Provocarle el estrangulamiento.

 

Querer volar

(Y volar ciertamente)

Es desertar al suelo

Y deber aceptar

Una declaración de guerra.

 

Cantar desde lo inexacto

Es traicionar las manos

Y luchar contra ellas

Para que no te arranquen

El estómago.

 

Aturdida, miro

Desde el margen

Sorprendida por la vida

En un mundo que no es apto

Para la vida.

Otro sábado nocturno

 

La ciudad convulsiona

En cada hueco

Sufre un infarto

Y fluye errático

El chorro de gente.

Las nubes

Son naranjas esta noche,

Nada es real

Y toda piedra

Está pintada.

La verdad enloquece oculta

En los desvaríos

De los bailes,

Enloquecido nexo

De la colmena mensajera del éxtasis.

Oh, histeria,

Oh amor,

Sangre que se derrama

En la carretera…

¡Hasta el negro alquitrán

Está pintado carmesí!

 

Los edificios vomitan

Gentes

Por sus bocas-tienda,

Sus fauces expulsan

Seres,

Pero más como moscas

Se cuelan en su herida.

 

Yo paso rápido,

Quedan pocas paradas,

La guagua se vacía

Y afuera sigue

La vívida galería de muertos.

            Mañana amanecerá

            Otro día sin luto.

Paralelos

 

Hay debajo de cada corbata
Al menos cien muertos;
Debajo de cada americana
Una familia desahuciada.
Hay por cada deseo
De un anónimo
Quién sabe cuántos esclavos…
Hay en nosotros
La locura de mirar
Como hermanos
A los asesinos perfumados
Que nos descuartizan
Y venden
En lugar de buscarnos
En aquél de la calle,
El que sufre
Y grita cada noche
Y muere cada mañana.
Solo hallaremos la tangente
Cuando ubiquemos
Nuestro horizonte.

Resistencia

 

Están en el colegio

Explotando globos,

Volviendo mármol los restos

Para darle forma a martillazos…

Pero resistan.

 

Están en los institutos,

Masacrando con la formación,

Formando formas dictaminadas

¡Cárcel y martillo

Sobre los corazones!

Pero resistan.

 

Están en los bancos

Haciendo que el mundo

Corra, subvencionando crímenes

Rapiñando y vendiendo

El mundo a partes,

Pero resistan.

 

Están también

En los gobiernos

Que hacen esto posible

Entre sus trapicheos

Mientras reparten caras identitarias

Que abrazar

A los marmóreos confusos,

Pero resistan.

 

Están en las comisarías,

Defendiendo el castillo

Y hundiendo más al hundido,

Para garantizar la quietud,

Pero resistan.

 

También están en los cuarteles,

Colonizando la historia

De lugares que se tergiversan

Más cada día,

Pero resistan.

 

Están en todo templo,

Consiguiendo que las conquistas

No sean solo de tierra:

Expulsando al ser del humano

Y dándole la limosna del alma,

Pero resistan.

 

Están en la poesía,

Bailando cínicamente,

Vendiendo inacción

Y muerte cerebral

Estos traficantes

De pobre experiencia

Idiota (etimológicamente)

Se prostituyen

En los círculos de martillos

Y monedas, pero resistan.

 

Hoy los señalamos

Y aunque el tiempo nos devore

Habrá la historia

De devorar al cuento

Hasta que la poesía escriba

Las siguientes líneas…

¡Resistencia!

La mirada

 

Cargo con un puñal

Hendido en mi rostro,

Un puñal adicto 

A la destrucción.

 

Cuando voy por la calle

Busca siempre clavarse sucio

En espaldas, muslos, nalgas

Clavículas, pechos…

Yo lo hiendo más

Hacia mi encéfalo

Negándole el vuelo.

 

Yo lo quito alas,

El me da dolores nuevos;

Llega a perforar

Tan hondo

Que me tuerce

La columna

Buscando la diana

Donde desea aterrizar,

Pero yo lo doblego…

 

Es cierto

Que hay un puñal

En mi rostro,

Pero ni la muerte

Existe para matar.

Denuncia

 

Debo cercenar las alas,

Tengo un compromiso

Con lo que se pudre aquí abajo.

Contemplar a la flor,

El lunar diurno del cielo,

Adoquinar fantasía

O hastiar con el diario

Es un crimen.

 

Si vuela la vista

Que sea para coger

Perspectiva

Y denunciar a los bombarderos.

Si abres la boca, poeta,

Que sea para rebelarte,

Sobre todo, contra ti mismo.

 

            Es un crimen hablar

            Del amor

            En una época

            En la que tantos niños

            Son devorados por el mar.

No me pidan flores

 

No, yo no quiero
Hacer atmósferas
De nácar
Con afluentes lácteos,
No quiero edificar
Monumentos de cristal
E iridiscencias sólidas en la oquedad.
Quiero estrangular
A la música
Y hacer una obra metalúrgica
Con la que a golpes
Infecte de tétanos
A este devenir
Blandamente decadente.

Como el árbol

 

Nacimos, no como los dioses,

Nacimos como humanos,

De un ovario,

No del barro,

Ni de la costilla:

Ni para construir,

Ni para cuidar.

Nosotras hemos nacido

De una madre con un padre,

Del fruto de la candela

De la madera y el fuego.

 

Hemos brotado

Pese a la sequía,

Los parajes yermos y la sed

Han hecho nuestros cuerpos duros

A base de callo de savia

Y nos han dado

La fuerza del barranco.

Nosotras venimos

De la matriz

De la tierra

Y brotamos

Hasta en la última piedra.

Las hojas

Que hoy nos alimentan

Y por las cuales respiramos

Habrán de caer

Y ¡viva la muerte!

Nosotras estamos

En esta impenetrable tronco

Y nuevas hojas

Encontrarán una vez más

Sol y aire.

 

Toda nuestra muerte

Abona la tierra,

Nuevas ramas

Y raíces

En sucesiva metamorfosis

Naciendo sobre nuestra muerte:

No habrá hachas

Ni maquinaria

Capaz de detener este bosque.

En el frasco

 

Dentro de mi continente

He mutado,

He aberrado

Y atentado

Desde cada ángulo

El espacio ofrecido,

Irrefutable mundo.

Mi composición

Se ha visto alterada

Y nada en mí

Se ha quedado

Para construirme.

Solo la ley del contenedor

Me ha aguantado

Y ha encorsetado la rabia

De milenios,

Pero yo, líquido efervescente

Ya bullo

Con un viejo fuego:

Este contenedor

No conoce

Ni al fuego

Ni a su caluroso canto:

            Yo lo deformaré

            Así tenga que derramarme

            Una vez perforado el frasco.

Eviscerando la ocurrencia

No.
No te suplicaré.
No,
No vas a oír
Mi voz
Gritando tu nombre.
No, tú has sido desterrada
Y ya no eres más
Que un sustantivo
Desfasado
Y prostituido
En bocas sin lengua,
¡Oh musa!
No quiero tu inspiración,
No me verás
Entre trapos húmedos
Ahogado en el suelo:
Yo no te pido,
Mi verso es un cuchillo
Y lo hundo
Buscando más allá
Del calor
En las cuevas de sangre.

No, yo no tengo favores,
Con mi hoja
Desuello a la idea
Y me visto con su piel
Aún sangrante.
Comerá mi verso
Carne, hueso y músculo
Y como no me pidieron nacer
No te pediré
Permiso
Para degollar
A la realidad
Y sublimarla
Más allá de lo mórbido.

Cada mañana

 

Cada mañana

Desconfiar y desdeñar

El despertar

Y los relojes,

Cada mañana

Ingerir el veneno

Proporcionado

Con el gusto

Más adecuado

A tu etimológica idiotez.

Cada mañana

Con el alma aceptar

La muerte

Y negarla con las palabras

O desgastarse en lo hecho

Litúrgicamente, para alcanzar

La sordera, la ceguera,

La insensibilidad,

La satisfacción,

El entumecimiento,

La felicidad, la inacción…

            ¿Es que nada

            Chirría

            Cada mañana?

Declaración de barro

 

Choco con la vida embotado

Y con la vista florecida de musgo.

Tengo la boca llena de barro,

Pues lodo fluye por mis venas.

Soy un intruso

En este mundo de engranajes

Y grito y blasfemo

En el idioma

De las piedras

Y la tierra húmeda

De tanta sangre.

 

No venceré yo

Contra este horror

Antihumano,

Pero carnal barro crudo

Vengo a ofrecer.

Solo desde el barro

Ahogaremos los paraísos.

Empozamiento

 

Ignoras si mañana

Amanecerá,

A fin de cuentas,

El mundo parece hostil.

Todas sus paredes

Muerden,

Hay guerra sucia

Y muerte pestilente

Por todas partes.

La gente se pudre

En vida,

En cada esquina

Uno enferma

Y muere

Un par de calles

Más abajo;

Cerca de esta,

Donde ya se impone

El olvido,

Matan los hombres

A otros hombres

Por cosas que solo tiempo

Justifica por un momento…

(¿Hasta cuando?)

 

Uno nunca sabe

Si mañana va

A amanecer,

A lo mejor revienta

Todo…

Tú por si acaso

Pones la alarma,

Porque si pese a todo

Mañana amanece,

Hay que madrugar.

Alerta

 

Seccionar la angustia
Es sacarse los ojos,
Aprehender
Purulenta indefensión aprendida:
Morir en éxtasis
Bajo el sol
Sedados
Y felices
Mientras
Devoramos todo,
Siendo despiezados
Por turno
Y el suelo nos va tragando.

El armario

 

Tengo un armario

Lleno de murciélagos

A los cuales amo

Más que a mi mismo.

Ellos no me reclaman

Su hábitat natural

Pues no son reales,

Y yo no les reprocho

No ser reales

Por mantenerme

En la extática alucinación

De trascendencia.

 

Contra tiempo

 

Estoy que no vivo en mí,

Si pienso en lo que soy

Solo puedo ver atrás:

Y sé que es falso.

Si miro ahora

A la sombra bajo mis pies

Nada tiene sentido,

Porque siendo

Todavía no es

Por no haber sido.

¿Futuro?

¡Cárcel sumisa y falaz!

¿Cómo encadenarme

A ese extraño

Y clavarme su biografía

A martillazos

Si no me reflejo

Dos veces del mismo modo

En ningún espejo!

No obstante,

Veo esclavos

De todos los tiempos,

Incluso he conocido

Personas rotas cuánticamente

En el aturdimiento paralelo

Del condicional con la vida.

            Yo me fui,

            Pero me he quedado aquí,

En este momento inexacto,

En esta precisa roca.

Yo no soy,

Pero me quedo.

Tal vez si sea

Sea (o esté) en ese conjunto

(Mientras dure)

De roca-persona.

Diálogo moral

 

¿Por qué murió el pájaro?

 

Porque volando

Quiso alcanzar la luna

Y chocó con tu ventana.

 

¿Y debía volar?

Deben volar.

 

Y la farola

¿Por qué no repele

La noche?

 

Porque dando luz,

Quiso ser sol

Y calentar a sus mil

Amantes,

Y sofocada murió.

 

¿Y debía dar luz?

Deben dar luz.

 

¿Por qué tú escribes,

Si estás extinguido

Sin nombre,

Historia, devenir ni futuro?

            Porque debemos.