Construcción de una melancolía

 

Cortinas amordazando la luz,

Viento amartillando al vidrio,

Estancia transmutada

En pecera opaca,

Percepción embotada,

Cuerpo anulado

Excepto para necesidad.

 

Una cama solitaria,

Independientemente de si alguien

Yace al lado o no;

Retrospectiva como anticipación,

Negar lo que es ´

Y quemar el mundo

Por la fragancia

De una flor extinta.

 

            Frío del viento

            O del sudor,

            Deseo

            Sobre voluntad.

 

Dar vueltas en la pecera

Palpando la acuosa madrugada

Y saber que el día

Existe para quien acepte

Al sol.

No creer en nada

Y afirmarlo pasivamente todo,

Dormir entre plomo

Para despertar

Entre metal oxidado.

 

            El futuro es memoria,

            El presente, especulación.

 

Voluntad descarnada

 

Veo a través de una ventana

Pequeña que encuadra

Una realidad concreta, completa y falsa.

Yo no sé nada.

Nunca lo supe,

            Jamás importó.

Voluntad y deseo sublevados

A lo que sé. Un empirismo hueco

Que me dice distintas direcciones

A un mismo tiempo. No sé adónde

Ir y en esa libertad soy mártir.

 

Me vuelvo esclavo voluntario

De una voluntad imperativa

Que asfixia todo intento

De abandonar esta ventana.

 

Amor encriptado

 

Palabras como un río

Con doble dirección,

Cuanto más fluye

Más se desanda.

 

Sin lugar de reposo:

Ninguna boca nos reclama,

Podemos vivir en la noche,

Acomodarnos en el silencio.

 

Aborrezco cuanto dije

Y aunque olvido cuanto hice,

Lo quiero ahora

Deshecho: lo quiero en flor,

A punto de parir

Pétalos blancos,

Que ni el paso del otoño

Pueda marchitar.

 

Quiero cada error,

Lo quiero sin serlo.

Quiero el fracaso

Siendo esclavizado.

 

Quiero verlo ser fuga nocturna

Sin hacer nada, aquí sentado

Mientras me dejo morir.

 

Quiero ver al mundo

Quiero verlo mío,

Quiero verlo alzarse,

Quiero verte de rodillas

 

Casi como un muerto de hambre

Observando a glotones pasajeros

En cuerpos de niños, comiendo pedacitos

De un mundo-golosina.

(¡Pero qué extraño!

Desvanecerse desde todas las personas menos la primera…)

 

¡Qué extraño es siempre

Hablar ante un espejo!

 

Preferencia mórbida

 

Me gusta cuando canta la muerte.

Calla la vida, calla.

El verse es un verso maltrecho

Y ante el espejo soy una húmeda toalla.

Lloro barro por elegías imaginarias

Y busca mi pecho azul océano.

Me gusta el alud de olas

Y la simple plenitud de esta playa

Con sus patadas invasoras

Y su ineludible lentitud.

Me gusta cuando entre ola

Y ola, entre lo pensado, deslumbra su luz.

 

El otro lado

Si hoy al silencio temo

Es porque conozco al otro lado;

Si ignoro a la muerte

Es porque lo veo cercano,

Imán de huracanes y de dientes desbocados

Que hienden desde esquinas y almohadas

Un cuello que han marchitado.

Si no callo y grito inconforme

A las pesadillas del silencio anclado

Es porque conozco, aborrezco, rehúyo

Y suicido en cada momento que puedo

            Al eco sordo y constante

            Del otro lado.

Razonamientos del agua

                        I

 

La altura es una alucinación

Siempre se debe buscar tierra y caer

Nada se puede en pie o en el aire estancado mantener

 

Por más que lo venda cualquier religión,

El objetivo último de ascender

Es absorber y a las entrañas de la tierra volver.

 

                        II

 

Si tocas algo, que sea para hacerlo crecer.

Toda la vida debe aumentar y todo entorno

Debe florecer sobre cualquier destrozo.

 

Solo tu ser debe hacer perecer

A lo que destruye sin utilidad todo.

Para salvarte a ti, salva siempre al otro.

 

                        III

 

No existe mayor mentira que el odio,

Siendo separadas gotas el viento escoge nuestro rumbo,

Pero gota con gota somos imparable flujo.

 

No se debe, no obstante ser solo lo uno o lo otro:

Siendo caudal podemos con tiempo derruir cualquier muro,

Mas siendo gotas conquistamos el mundo.

                        y IV

 

Todo bajo la gran bóveda puede ser fecundo

Hay siempre que ayudar a nacer

A lo que sea, sin preguntarse qué es

 

Cualquier juicio sobre la vida, es siempre nulo.

Todo está enlazado, aunque tú no lo puedas ver.

Huye de lo eterno y de quienes ponen bandos, pues aniquilan al ser

            Solo existe algo cierto, una única dualidad:

            Agua y Sed.

Galerías de descomposición

 

¿Dónde están los ídolos?

¿Dónde los mitos? ¿Dónde la redención?

¿Dónde la belleza tan pura

Que cristaliza el dolor?

¿Son meras imágenes?

Muertos descomponiéndose

En una pared con suerte.

 

Veo huesos colgados, incrustados

En la madera (que no son

Mesías alguno,

No murieron para expiar a nadie);

Son mera basura hecha

De la decadencia temporal

Que aun hoy buscan bocas

Que los describen y les dicen

(pobres dioses moribundos y ciegos)

Cómo son.

 

Todo es mentira. Sigamos.

Continuemos en línea recta.

 

Qué triste que la única

Verdad sea que todo sea

Carne para las paredes.

 

Soneto del silencio desesperado

 

Amor, sobre mí se mueve el cielo.

Como un llanto lento y negro cae

Ya por mi cara ardiendo el aire,

Y debajo, mi cuerpo sigue quieto.

 

Amor, se mueve hasta el silencio

Lloroso va cubriendo con sus haces

Los días tristes y a oscuros trances

Deslucidos, ¡oh, beso polvoriento!

 

En mi parca quietud, te llama mi sed

Mis ojos a la sombra no permitas

Caer. Y ante ellos, amor, vacíate:

 

Inflama mis pupilas si no te ven:

Cuando la nube del silencio oprima

Mi caballo enlutado derríbame.

 

Fantasía de un café

 

Sentada a una mesa,

(Podría ser un corredor de la muerte

Teñido de madera)

Veo estas frutas,

Las mismas de siempre,

 

Del mismo cristal, vistas

Por los mismos ojos.

Doy tragos largos a un café

Que parece querer simular  

Ser la vida ¿qué hay afuera?

 

¿Queda algo que no sean

Estas frutas imperecederas

De cada mañana?

¿Queda sol que deje

Ver al cristal en llamas

 

Integrándose en mi piel,

No como escamas,

Sino puntos de reflejo

Para la pena cual las frutas

            Perennes?

¿Y qué quedará después

Del próximo trago?

Revolver la taza,

Quitar la cucharilla, levantar la vista

Esperar y ver las frutas iguales, yo más

Vieja y menos yo,

Pero iguales los ojos

            Todavía sentada a una mesa

            Que podría ser

Un corredor de la muerte

Bebiendo café de porcelana.

[SIENTO COMO SI FUERA A VOMITAR]

 

Siento como si fuera a vomitar

Mi vida en cada respiro.

El aire llena una burbuja

Que disloca esta boca mía

Y la vacía a mis pies.

 

Hoy yo…

Seré yo quien pise la sangre

Que mi boca arroje.

Hoy la rabia despierta las heridas

Que gritan con sus bocas propias

Buscando escuchar la palabra

Curación;

No obstante, no hay mentira

Que puedan escuchar estas

Aperturas de mi carne,

Nada que las cierre

O finja cerrarlas.

 

Hoy el aislamiento de las paredes

Silenciará los gritos

Que mi boca calla.

Cuando abran la puerta habrán

De encontrarme

En charcos sónicos,

Sin nada que decir ya…

Vomitando mudamente mi voz

Sobre los suelos yermos.

Pedirte

 

Pedirte, mujer,

Que no seas agonía,

Es quitarte importancia;

Pedirte que tu recuerdo

En angustia no torne,

Sería menospreciarte.

 

Debo destejer

Sistemas métricos

Y devolverle

La luz al Sol

Y reestablecer el orden

Barriendo el delirio.

 

Pero pedirte, mujer,

Cordura

Sería insultar al acto

De ser humano.

Transeuntes

 

Manantiales de plomo

Caen de los ojos

Reflectantes del cielo

Y su destino.

Nadie duerme

En la ciudad,

Y arrastran sus ojeras

Y cuencas vacías.

Corren chocando entre sí

Acribillándose a dentelladas,

Todos con prisa e insomnes:

Todos saben

Que ninguno llegará a tiempo.

La ballena

 

Una letal ballena

Por el océano se traga

Islas y continentes

Enteros.

Hay en su piel

Escamas de hormigón armado

Y tiene un corazón de metal.

 

Dentro de la ballena

Reina la noche

Y el mundo

Ya no es mundo

Sino estómago.

 

No podemos salir de aquí

Y la gente dice

Que este es el mundo.

Se elaboran doctrinas

Y leyes

Y ciencias y filosofías

Para ocultar la noche

Y sus efectos

Y comprenden al día

Como un tono más

De la penumbra.

 

Todo aquél que hable

De nocturnidad

Se ejecuta de inanición,

De sed,

De locura y exclusión.

 

Los ácidos gástricos

Están corroyendo

El suelo de estas

Islas totales,

Pero todo aquél que nombre

La corrosión,

El fin, 

La mentira de la noche

Y la inminencia

De la digestión

Es recluido,

Desgarrado, exterminado,

Desterrado, violado,

Apedreado, crucificado

Y colonizado.

 

Yo sé que estamos

En el estómago

De una ballena,

Pero como todos

Debo vivir como si el sol

Aún lamiera mi cuerpo.

No. Yo no estoy fuera.

Debo gritar

Para que resuene en estas tripas

Que todos estamos

En esta danza ácida, reclusos

Y aunque signifique abandonar

Nuestras piedras,

Deberíamos, aunque no pueda ser

De destripar y desgarrar las entrañas

De este animal

Y abrirnos camino

A través de nuestra muerte

Hasta afuera.

Historia de los pasos

 

A cada paso

En el misterio

Se le yergue

Una piedra:

Nace el descubrimiento.

 

La marea de idas

Y de vueltas aniquilan

La vida

Y espantan habitantes.

Nace la costumbre.

 

El vaivén busca

El corte más limpio,

Más muerte genera,

Menos espacio

Entre la salida y la vuelta:

Nace el atajo.

 

El trayecto es ya robótico

Se olvida el paso.

Se cambian las piedras

Y llega el adoquín.

Nace la senda.

 

Los caminantes acinados

En un corredor de muerte

Marchan del origen al destino

Matándose entre ellos,

Sin espacio para respirar;

Ya no existe el mundo alrededor:

            Nació el camino,

            La civilización

            Ha nacido.

Disculpas

 

Lo siento, madre,

No he venido

Aquí a masticar

Y crecer

Y beber y sobrevivir;

Yo vengo a dar mi boca

A la inutilidad:

Son mis dientes

Solo para construir edificios

En los que ningún humano viva

Y todos quepan.

 

Discúlpenme, mis buenos amigos,

No he venido

Para caminar y en simbiosis

Conquistar el mundo;

Yo soy un deambulador

Y no conozco más dirección

Que la de la entropía.

 

Perdonen también,

Mis amantes,

No vine para instaurar

Obeliscos eternos:

Estoy aquí

Amando la tierra,

Enamorado de cada hormiga…

Ámenme e inmólense

En mí,

Pues solo de la muerte se vive.

 

Sepan disculparme,

Sapientes aliados,

Combatientes de todas partes,

Pero yo no alzaré la voz

Entre la algarabía:

Me fracturaré

La garganta

Como el espejo

Y será para las personas

Mi grito fractal.

 

Perdóname, cama mía,

Pero soy un vagabundo

Que siembra y recoge

La biografía de la calle.

 

Perdóname, niño inocente,

Te he desgastado el nombre,

Pero no hemos venido

Para quedarnos

Ni para cumplir sueños:

Hemos venido

A desafiar a la vida,

A descolgarle su muerto,

Hemos venido como el otoño

A morir

Y dar carne

Y transición

A otras estaciones.

           

            Discúlpenme todas:

            Yo he venido

            A fracasar por toda la humanidad.

En el márgen

 

Estar en el margen

Es estar en contra,

Es provocar la hostilidad

De la anaconda-mundo,

Provocarle el estrangulamiento.

 

Querer volar

(Y volar ciertamente)

Es desertar al suelo

Y deber aceptar

Una declaración de guerra.

 

Cantar desde lo inexacto

Es traicionar las manos

Y luchar contra ellas

Para que no te arranquen

El estómago.

 

Aturdida, miro

Desde el margen

Sorprendida por la vida

En un mundo que no es apto

Para la vida.

Otro sábado nocturno

 

La ciudad convulsiona

En cada hueco

Sufre un infarto

Y fluye errático

El chorro de gente.

Las nubes

Son naranjas esta noche,

Nada es real

Y toda piedra

Está pintada.

La verdad enloquece oculta

En los desvaríos

De los bailes,

Enloquecido nexo

De la colmena mensajera del éxtasis.

Oh, histeria,

Oh amor,

Sangre que se derrama

En la carretera…

¡Hasta el negro alquitrán

Está pintado carmesí!

 

Los edificios vomitan

Gentes

Por sus bocas-tienda,

Sus fauces expulsan

Seres,

Pero más como moscas

Se cuelan en su herida.

 

Yo paso rápido,

Quedan pocas paradas,

La guagua se vacía

Y afuera sigue

La vívida galería de muertos.

            Mañana amanecerá

            Otro día sin luto.

Paralelos

 

Hay debajo de cada corbata
Al menos cien muertos;
Debajo de cada americana
Una familia desahuciada.
Hay por cada deseo
De un anónimo
Quién sabe cuántos esclavos…
Hay en nosotros
La locura de mirar
Como hermanos
A los asesinos perfumados
Que nos descuartizan
Y venden
En lugar de buscarnos
En aquél de la calle,
El que sufre
Y grita cada noche
Y muere cada mañana.
Solo hallaremos la tangente
Cuando ubiquemos
Nuestro horizonte.

Resistencia

 

Están en el colegio

Explotando globos,

Volviendo mármol los restos

Para darle forma a martillazos…

Pero resistan.

 

Están en los institutos,

Masacrando con la formación,

Formando formas dictaminadas

¡Cárcel y martillo

Sobre los corazones!

Pero resistan.

 

Están en los bancos

Haciendo que el mundo

Corra, subvencionando crímenes

Rapiñando y vendiendo

El mundo a partes,

Pero resistan.

 

Están también

En los gobiernos

Que hacen esto posible

Entre sus trapicheos

Mientras reparten caras identitarias

Que abrazar

A los marmóreos confusos,

Pero resistan.

 

Están en las comisarías,

Defendiendo el castillo

Y hundiendo más al hundido,

Para garantizar la quietud,

Pero resistan.

 

También están en los cuarteles,

Colonizando la historia

De lugares que se tergiversan

Más cada día,

Pero resistan.

 

Están en todo templo,

Consiguiendo que las conquistas

No sean solo de tierra:

Expulsando al ser del humano

Y dándole la limosna del alma,

Pero resistan.

 

Están en la poesía,

Bailando cínicamente,

Vendiendo inacción

Y muerte cerebral

Estos traficantes

De pobre experiencia

Idiota (etimológicamente)

Se prostituyen

En los círculos de martillos

Y monedas, pero resistan.

 

Hoy los señalamos

Y aunque el tiempo nos devore

Habrá la historia

De devorar al cuento

Hasta que la poesía escriba

Las siguientes líneas…

¡Resistencia!